La “cuerda” de tamboriles se integra con cuatro tipos diferentes: el chico, el repique, el piano, y el bombo. Si bien los cuatro representan formalmente un mismo tipo de instrumento, las diferencias de tamaños y formas de ejecución se traducen en funciones rítmicas diversas.
El “chico”, tambien conocido como “pino” o “congo”, es el de menor tamaño y el de sonido más alto; es el que constantemente repiquetea en agudo, el que sobresale y queda flotando en el aire como una campanilla.
El “repique”, de tamaño intermedio, es el de sonido libre, el que crea, enriquece y da vida al conjunto.
El “piano”, de mayor tamaño que los anteriores, sirve como ritmo de base.
El “bombo”, el más grande de todos, y el de tonalidad más grave, es el responsable del eco, el que responde al sonido de los más agudos.
El bombo también es un ritmo de apoyo. Si bien en nuestra época podemos decir que ha caído en desuso, años atrás, sin embargo, era un tamboril indispensable; para los viejos tamborileros “tiene un sonido tan profundo, que llega hasta el alma”...
Por tradición oral, conocimos la existencia a fines del sigloXIX de dos tambores de gran tamaño: el “maca” y la “sopipa”, hoy desaparecidos totalmente.
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